Actualizado en 2009-10-16 08:56:59 / Por Paola Andrea Gómez P.
"A los que no creyeron, que la chupen". La frase es espantosa. Digna de uno de los antihéroes más mediáticos de nuestros tiempos: Diego Armando Maradona. ¡Qué tristeza! El que para muchos es el mejor jugador de la historia no tiene ningún reparo en salir a insultar a quienes lo han criticado. Entonces, la alegría de un pueblo que celebra como nadie los triunfos de la selección Argentina, queda opacada frente al rencor y la soberbia del ‘pelusa’. No es la primera vez que Maradona nos sorprende con sus desatinos. Tampoco, la primera vez que escucho desatinos peores como este: "a Maradona se le perdona todo porque es el rey, porque es el máximo jugador de la historia". ¡Por Dios! Hasta cuándo vamos a seguir pensando de esta manera. Hasta cuándo seguiremos creyendo que el talento oculta la desfachatez, la patanería, la mala educación. Hasta cuándo registraremos historias, incluso en nuestro propio vecindario, de jugadores que tras alcanzar un mediano triunfo se creen dioses. Tampoco vamos a pensar que los futbolistas son extraterrestres que no pueden equivocarse. Pero casos como el de Maradona, ya en sus 48 años de madurez, me hacen pensar en todos esos antihéroes modernos que tanto admiran nuestros adolescentes y a los que con el cuentico de que son talentosos les soportamos y hasta les celebramos sus excesos. Amy Winehouse, la cantante inglesa de 26 años, dueña de una voz prodigiosa es constantemente noticia por sus excesos con drogas, alcohol, problemas legales e incluso por mostrar su intimidas sexual en facebook. Lindsay Lohan, la bellísima actriz de películas gringas que ha cometido todos los abusos posibles con fármacos. Además se ha declarado bulímica, lesbiana y alcohólica. Britney Spears, Paris Hilton... en fin. Y cito las extranjeras no por mirar la paja en el ojo ajeno, sino porque ellas son más seguidas que las nacionales, a través de los canales internacionales, las redes sociales, las páginas web... En mi caso, no admiro ni poquito a quien pese a su enorme talento sea una mala persona. Pero lo que sí trasciende el libre albedrío es que no haya el más mínimo filtro, crítica o reproche a los excesos de antihéroes como Maradona. Y que haya quienes cometan el exabrupto de decir que a ellos todos se les perdona porque es que son ‘los más’. Ojalá usted no sea de los que piensan así.