Sirirí. Por: Mario Fernando Prado
Tarde de brujas
Noviembre 03 de 2009
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Un centenar de invitados. Doscientos escoltas. Repleto el salón del Hotel Los Viñedos. Champaña a tutiplén. Buchanan’s de 18 años. Ginebras y vodkas estampillados. Un saxofonista aturdidor.
El cumplimentado con traje de palomo. Una parafernalia recibiendo óvolos. Veinte o más mesas numeradas alrededor de las cuales se sientan quienes allí aparecen en letras de molde. Una exquisita fritanga. Reencuentros, besos, elegancias y mamarrachos. Sólo falla la logística cuando el anfitrión, bandeja en mano, reparte las copas del brindis, no sin antes insultar al ‘maitre’ por la lentitud.
El ágape, premonitoriamente se oficia el 31 de octubre.
Allí están Noemí, repartiendo besos y cerezas; Andrés Felipe Arias y su joven esposa, con seis kilos menos -él-; los gobernadores del Valle y Nariño. Éste ya ni cojea. Aquél menos. El Alcalde de Cali, circunspecto; el de Tuluá -un Palau de los Palau pobres-, el de Ginebra, el de La Unión y quién sabe de qué otros municipios; Piñacué, muy desmejorado a decir de las señoras, con su señora -la de él- muy mejorada, con ganas de ser la primera dama del Cauca; Mauricio Guzmán, canosísimo; Luz Helena, bellísima. Los tres Bernardos, Naranjo de Epsa, Quintero de Ríopaila, hasta diciembre, y Moreno el de la presidencia, quién sabe hasta cuándo. Jaime Lombana, José Roberto Arango, William Vélez, Rodrigo Garavito y su hija de amarillo ‘foforescente’. Augusto López y el Gobernador del Quindío. ¿Quién más?
Dilian y Jorge Homero. Hernán Peláez. El temible Juan Paz y el temido Barquero. William Calderón. Los hermanos del anfitrión al igual que Roque y Alfredo. El ex pote Potes. Miguelito Yusti -también escoltado-. Ana Lucía Paz y Ana María Cabal, esta última apoyando la candidatura a la Alcaldía de Yumbo de Deisy Mancilla “por honesta y por negra”.
El presidente de Metrocali, Luis Eduardo Barrera; el nuevo director de Valorización y encargado de las megaobras, Juan Diego Flórez y su bellísima esposa -ojo con esta audacia de menos de 30 años-. El secretario de Univalle, Óscar López Pulecio, disfrazado de Sergio Fajardo. La directora de la CVC, María Jazmín Osorio, hecha una rosa. El aspirante a la Gobernación Ubeimar Degado, de bastón por la caída. El pintoso Habig Meregh. Aceros, el comandante de la Policía Valle. Óscar Isaza con toda su familia, Lola Puñales y Vicky Barrios, tulueños y tuluanos...
En fin, la lista sería interminable y se me escapan caras y nombres. Lo cierto es el poder de convocatoria de quien es capaz de reunir en semejante lejura y lindura a tanto peso pesado -y liviano- de la opereta nacional ¿Por amor, por afecto, por afinidad, por temor, por venganza? Todo puede caber en ese mundo fantasioso de un novelista exiliado en el periodismo, en el que está cosechando los frutos de su talento, su procacidad y su ‘temerarismo’.
Al caer la tarde y al salir del hotel, un grupo de niños se acerca y casi amenazante exclama “triqui triqui halloween quiero dulces para mí”.
Nadie se da por enterado porque el ponqué fue lo más dulce del cumpleaños de Gustavo Álvarez Gardeazábal.