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Cali
Misterio e indignación por ‘gaticidio’ en el Norte

Redacción de El País

Indignación. El lote que queda detrás de Chipichape está lleno de letreros que muestran la indignación de la gente frente a la masacre del sábado. Quedan algunos gatos adultos y los más bebes no tienen quién los cuide.
Pilar Ruiz / Especial para El País.
La masacre de gatos del pasado sábado tiene preocupada a la ciudadanía.

Por un lado, abundan las versiones sobre cómo ocurrieron los hechos y quiénes habrían cometido este ‘gaticidio’. Pero también existe preocupación entre los residentes de Santa Mónica y otros barrios aledaños porque esta situación vuelva a presentarse.

Graciela de Mejía, quien vive cerca del sector donde ocurrieron los hechos (detrás del Centro Comercial Chipichape), cree que algunos residentes de unidades cercanas al refugio pudieron ser los que envenenaron a los felinos.

Según la señora, los gatos resultaban molestos para algunas personas por los olores que dejaban sus desechos, así como por los constantes maullidos.

Desde hace un año, este sitio se convirtió en una especie de ‘orfanato de gatos’, pues allí son llevados pequeños felinos abandonados por sus familias. Los gatos son ailmentados por personas de buen corazón que les llevan, al medio día, comida, leche y agua.

María Nelly Castaño, quien también se hizo presente ayer en el refugio para expresar su indignación por el acto, atribuyó la violencia contra los gatos a que mucha gente no soporta los olores de los residuos fisilógicos, “pero esa no es la manera de proceder de personas buenas y sanas mentalmente”.

Ambas señoras, incluso, denunciaron que se han presentado casos similares de maltrato en el barrio La Flora, donde ellas dan alimento a gatos callejeros que frecuentan el sector.

La indignación por la matanza de una treintena de gatos fue tal que muchas personas condenaron el hecho poniendo carteles sobre el alambre de púas que rodea el refugio.

Joaquín Valencia, un ciudadano caleño que constantemente pasea por Chipichape, mostró su rechazo frente a lo sucedido y dijo que esto no parece un acto de hombres sino de bestias.

El agente de la Policía Ambiental, Francisco Sánchez, recorrió el lugar y se mostró muy triste por la violencia contra estos seres indefensos. Anunció que junto con la Secretaría de Salud y la CVC están haciendo campañas para evitar el maltrato animal, explicando cómo se deben cuidar los animales y qué hacer con los abandonados.

El personero de Cali, Manuel Torres, también mostró su indignación y advirtió que “el problema de la rabia está controlado en la ciudad. La Secretaría de Salud está haciendo las campañas de prevención. Por eso, invitamos a la comunidad a que considere que se trata de animales indefensos, caseros y no pueden ser objeto de estos abusos”.

Ayer, la desolación era la triste imagen que se traslucía en el refugio. Algunos gaticos vagaban tristemente y maullaban como buscando a esos compañeros que fueron presa de la violencia irracional.

Tenga en cuenta

En un recorrido de El País por el sector se encontraron diez gatos adultos y tres cachorros que quedaron sin madre.

El refugio está armado con tejas que simulan el techo, madera que sirve como piso y cajas dentro de las chozas para protegerse del calor de la ciudad y de las fuertes lluvias en las noches.

En el piso, las botellas no retornables, cortadas a la mitad, funcionan como tazas llenas de agua para saciar la sed de los gatos y las tapas de icopor sostienen la comida de los felinos.

En sus propias palabras

"Este gaticidio no puede volver a suceder. Estamos realizando campañas radiales para evitar el ‘terrorismo gatícola’ que se está cometiendo en la ciudad". Francisco Sánchez, agente de la Policía Ambiental

El dato

Liliana Ossa, directora de Paz Animal, dijo que fueron 30 gatos asesinados y que el lugar era usado como “botadero de gatos”. Éstos animales tenían la vacuna contra la rabia.

Cifras

  • 7 entidades ambientales se estima que hay Cali y se encargan de la protección de los animales.

  • 2 mil pesos cuesta una vacuna contra el virus de la rabia.



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