Contragolpe - Columnista
La mala hora del América
Francisco Pacho Vélez
Al equipo escarlata han llegado algunos refuerzos, pero la crisis sigue, pues los jugadores no han recibido su pago y la ausencia de dinero complica más la situación.
La actual situación de América no tiene antecedentes en los últimos 30 años. Su situación económica es dramática al punto de presentarse hoy como una empresa inviable financieramente y dependiente de la venta, mínimo de un jugador, llámese Adrián Ramos, Iván Vélez o quien sea para por lo menos conseguir los recursos suficientes para sobrevivir medianamente en esta temporada.
La verdad no sé cómo han hecho los directivos y el cuerpo técnico para convencer a jugadores como Léider Preciado, Edison Toloza, Emmanuel Acosta y Donald Millán para jugar con los rojos esta temporada, a sabiendas que la situación es tan precaria y más aún cuando los escarlatas arrancan el campeonato ante el Atlético Nacional en casa, pero con las puertas cerradas, pues sobre la institución todavía hay una fecha de suspensión y el estadio no tendrá las puertas abiertas para el público ante un rival que generaría un buen ingreso.
La semana pasada Diego Umaña aseguró que si era necesario echaría mano a los jugadores jóvenes de la cantera escarlata para enfrentar el campeonato; esto nos lleva a un escenario distinto y a saber de antemano que el América del segundo semestre será un equipo de transición desde el punto de vista deportivo y con una nómina sin la recordación táctica que tuvo en la Copa Libertadores o en el torneo anterior.
Todos recordamos que el ex senador Gabriel Camargo presionó el semestre pasado al punto de amenazar con que el Tolima no saldría a jugar el campeonato, argumentando la falta de colaboración de la hinchada y la ausencia de patrocinio, pues la situación del América inclusive es más grave que la argumentada por los ‘Pijaos’, ya que la lista Clinton ni siquiera le permite acceder a un patrocinio permanente y se ha tenido que conformar con las promesas incumplidas de personas que aparecen de vez en cuando prometiendo ayudas que nunca han llegado.
Aunque suene repetitivo o cansón, el único real patrocinio que tiene América es su hinchada y si en este semestre ellos no están en disposición de acompañar al equipo, los escarlatas tendrán sus días contados, pues al resto del país futbolero parece no importarle la suerte de un equipo lleno de grandeza pero ausente de dolientes.
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