Informe exclusivo
El camino más feo hacia la belleza
Por Isabel Peláez y Luz Jenny Aguirre
Muchos de quienes practican cirugías estéticas en Cali no están entrenados para ello.
Vengo por un aumento de glúteos…
-Es sencillo. Un huequito en cada nalga y por ahí le inyecto el biogel. Eso le cicatriza bien, sino, no hay problema porque queda cubierto con la tanga. En dos horas queda perfecta.
-¿Cuánto me cobra?
-Un millón y medio si se hace también la ‘suave brisa’, que es una mini lipo, sólo que con anestesia local. Por esa le cobro lo mismo. Soy una esteticista con experiencia, va a ver que le queda linda, así como a mí... tóqueme y verá, yo también me las hice...
No fue difícil encontrar el lugar. Su anuncio ocupa un buen espacio en una revista, junto a otras docenas de sitios que prometen el milagro de la belleza.
La mujer de la varita mágica, en este caso de la jeringa con el biopolímero, atiende en un local de un centro comercial al norte de Cali. Hay decenas de diplomas de cursos de cosmetología en la pared, la cabina tiene menos de tres metros por tres metros, sólo hay una camilla y no se necesita cita para ser atendido.
-Venga un día que esté bien de tiempo y listo, concluye.
Un par de horas antes de esta consulta hizo una ‘cola’ que muestra con orgullo en la cámara de su celular. Le puso ocho frascos del líquido, el mismo que asegura “es totalmente natural y lo que hace es dar realce”.
Basta pasar la página de la revista y siguen apareciendo los ‘milagros’. Un cartel en un muro ofreciendo “senos de infarto”, alguien que cuenta de un sitio donde rellenan las arrugas “baratísimo”, una peluquería donde “retocan las pompas” o un apartamento en un barrio ‘bien’ donde hacen “cirugía sin anestesia”.
Tal parece que los atajos más expeditos y peligrosos hacia la belleza no se encuentran en callejones tenebrosos con hombres vestidos de gabán negro y gafas oscuras. Esta vez, por ejemplo, tenía traje de enfermera, azul con
ositos.
Un problema feo
La búsqueda de la belleza, aún en la ciudad de la que se dice tiene mujeres “que son como las flores”, puede convertirse en una obsesión peligrosa. Prueba de ello es que sólo la esteticista de traje azul con ositos asegura ‘hacer’ por lo menos tres colas por semana.
Alexánder Castillo, presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica de la regional Pacífico, explica que en Cali hay por lo menos 60 personas que practican de forma irregular cirugías plásticas y que existen mínimo 15 ‘clínicas de garaje’.
“La proporción puede ser mucho mayor, pues hay decenas de sitios prácticamente escondidos, que no tienen ni letrero. A veces sólo casas”, complementa Óscar Filigrana, funcionario de la Secretaría de Salud del Valle del Cauca.
La cifra es más que preocupante si se tiene en cuenta que en la ciudad los cirujanos plásticos legalmente reconocidos son 82.
Es decir, un cálculo conservador indica que los ‘piratas’ son el 73% de quienes ejercen la cirugía plástica en la ciudad.
Perseguir los sitios no autorizados parece ser una cacería con armas, pero muy pocas balas. La ley que regula estas prácticas existe (1164/07). Pero la Secretaría de Salud del Valle, competente sobre cualquier institución prestadora de salud, aún no tiene personal exclusivo para cubrir los 42 municipios y ‘atrapar’ a los ‘teguas’ de esta especialidad.
Un grupo de 8 profesionales es el que tiene a su cargo vigilar y acreditar a los establecimientos que ya están en las bases de datos de todo el departamento. Por eso, explica Luz Mabel Ramírez, coordinadora del Grupo de Inspección Vigilancia y Control, allí se actúa conforme a las denuncias que la gente presenta.
Y es justo esa la segunda dificultad, pues las denuncias son escasas. El Tribunal de Ética Médica, reporta que del 2003 a la fecha ha recibido sólo 24, de las cuales 9 terminaron en algún tipo de sanción. Aquí se contemplan sólo procedimientos realizados por algún médico. De los otros, efectuados por cosmetólogos, esteticistas, etc, pocos desembocan en procesos judiciales.
La Secretaría de Salud de Cali, que controla peluquerías y centros de estética (servicios no invasivos, sólo ornamentales), asegura que este año ha cerrado 4 establecimientos, justamente porque en algunos de ellos, entre cortes de pelo y manicure, se practicaban procedimientos quirúrgicos.
Rellenando con mentiras
En la bata blanca dice ‘doctor’ fulano de tal, pero el título de cirujano plástico no está por ningún lado en su consultorio de la Avenida Sexta. Asegura que es médico estético de Estados Unidos y ofreció construir una cola “maravillosa” rellenando con ácido hialurónico.
Sonaba bien para alguien escaso de tiempo, porque no pidió ni un examen de sangre y fue ‘generoso’ pues dijo que cobraba dos millones de pesos por el trabajo, “aunque a los extranjeros se los dejo en US$2.700”.
Lo que tal vez no sabe este ‘doctor’ es que el ácido hialurónico (aconsejable sólo para rellenar pequeños surcos del rostro) vale US$200 el centímetro cúbico y que para aumentar unas nalgas requeriría, por lo menos, de 300 centímetros. La cuenta da US$60.000, más de cien millones de pesos.
“Están engañando a la gente y lo que aplican es silicona industrial, biogel, aceite de cocina o de carro y hasta cemento de odontología”, precisa Alexánder Castillo.
La cabeza de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica en la región añade que el número de casos de procedimientos estéticos irregulares crece paralelo a la obsesión por la vanidad, y con ello, también se multiplican las formas ‘non sanctas’ de satisfacerlo.
Cuenta que el año pasado se detectó en Cali una “mafia” que reciclaba prótesis de silicona de la ruta hospitalaria. También, que desde hace dos años se está presentando un incremento de cirugías para ‘arreglar’ mamoplastias de aumento, pues ingresó en el 2006 un lote de prótesis chinas no registradas por el Invima que fueron usadas por estafadores.
Incluso, hay pacientes que piden que les saquen sus propios implantes para ponérselos a otra persona.
Alfonso Riascos, cirujano plástico del Centro Médico Imbanaco, asegura que el 30% de los casos que atiende corresponde a pacientes que ya han tenido otras cirugías. Ombligos corridos a un lado, depresiones en la piel, parálisis facial por corte de nervios, pezones mal ubicados, cicatrices enormes son algunas de las situaciones que llegan a los consultorios de profesionales como él.
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica revela que la preocupación por este tipo de malas prácticas precipitó una reunión de los secretarios de Salud de Colombia, que tuvo lugar en Bogotá hace 20 días. Y es que en lo que va corrido del año se han presentado en el país 60 denuncias de pacientes que han sufrido complicaciones o lesiones permanentes por esta causa.
El engaño nunca luce bien
Pese a que la mujer del traje azul con ositos dice que a ella nadie se le ha enfermado y que el ‘doctor’ de Estados Unidos’ afirma categórico que “ese tipo de cosas jamás pasan aquí, en otras partes tal vez, pero aquí con ese cuento no”, hay más de una razón para dudar de sus palabras.
José Antonio Caicedo, del programa de Cirugías Estéticas del HUV, advierte que en una intervención realizada en las condiciones ideales el riesgo de infección es del 2%, mientras que en una irregular supera el 15%.
Las cifras oficiales estipulan que en Cali, el año pasado murieron por cirugías estéticas 15 personas y que anualmente se pueden llegar a realizar en la ciudad más de cien mil de estos procedimientos.
Pero no se trata sólo de lugares sin asepsia o prótesis de segunda. Los problemas también pasan por la impericia de algunos pocos que, siendo sólo médicos generales o profesionales de otros campos de la salud, se arriesgan a practicar cirugías plásticas.
Odontólogos que hacen mamoplastias de aumento o rinoplastias u otorrinos ejecutando ‘lipos’ parecen una incoherencia, pero son una realidad. Su fama pasa de boca en boca “porque a la amiga de una amiga le quedó perfecto el trabajo” y es el propio silencio y la complicidad de sus pacientes lo que los ayuda a ocultarse.
Al salir del local de estética del centro comercial con la falsa promesa de volver, la cosmetóloga lanzó su última carta. Preguntó porqué la duda en decidirse a tomar el tratamiento y agregó que a ella, sencillamente, le cambió la vida.
Lo más triste es que en realidad ese tipo de procedimientos, cuando se adelantan en condiciones poco científicas, pueden transformarle la vida a una persona, sí, pero para mal.
Quienes ahora lidian con una deformidad, perdieron parte de sus tejidos o soportan intensos dolores pueden dar fe de que, definitivamente, sus días nunca volvieron a ser los mismos.
Sospeche si...
- Desconfíe si el médico no le pide unos exámenes previos al procedimiento. Las pruebas mínimas que debe exigirle son las que valoran los sistemas más importantes del cuerpo humano: el cardiológico, el respiratorio, cómo están los riñones, el hígado, que descarte una diabetes, una infección en la orina o en la sangre.
- Dude si el ‘médico’ no llena la anamnesis. El profesional debe hacerle un examen clínico sobre sus antecedentes patológicos del paciente, alergias, enfermedades suyas o sufridas por su familia y que podría heredar.
- No es confiable si no le dan una cita previa donde el anestesiólogo. Esa consulta prequirúrjica es de vital importancia para indagar y conocer el historial clínico del paciente, las alergias a medicamentos o enfermedades de base, que permiten al equipo de cirugía a minimizar al máximo los riesgos.
- No crea en ese ‘cirujano’ que en su publicidad cita muchos títulos, pero no menciona la habilitación de cirujano plástico o a la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica. Ningún cursillo acredita a un médico general, enfermera o esteticista para practicar procedimientos estéticos invasivos. Por más diplomas que vea en un consultorio, si no ve la habilitación con la estrella azul, otorgada por la Secretaría de Salud Departamental, huya del lugar.
Así quedaron los senos de una paisa de 31 años por una mamoplastia mal practicada. Foto especial para El País
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| “Quedé castigada por poner silicona”
“Hace tres meses le confié la cola a una amiga, que me metió silicón fluido. Cuando me inyectó, me salió sangre. Yo estaba consciente de que me había salido sangre y que era malo, porque cuando a uno le meten la jeringa tiene que estar bien para seguir inyectando el líquido. Preciso, se me formó un absceso.
Estuve hospitalizada una semana, me hicieron un drenaje. Es tenaz, los dolores son impresionantes. Ya estoy bien, pero antes salía beringa, ya no puedo, ahora salgo tapadita porque me quedó una cicatriz de cinco centímetros. Y la otra es como si me hubieran metido un tiro, porque fueron dos operaciones que me hicieron. Me cobró $300.000, más $100.000 de la aplicada y más lo que uno toma de droga... Pero lo que tuve que pagar después para recuperarme fue $1.293.000 para que me sacaran lo que tenía, para no dejarme con una nalga grande y la otra pequeña. Lo que tenía guardado para los senos, casi $2.000.000 se me fue ahí.
Lo hice porque muchas, todas las de aquí, se han operado con ella y han quedado espectaculares. Pero otras han contado con mala suerte y han muerto.
Cuando me operan, las curaciones son una tortura, los dolores son impresionantes. La primera vez me desmayé, las otras cinco convulsionaba. Pero uno dice: ‘Si éstas tienen, a mí por qué me va a pasar nada malo”.
Una amiga se metió tanto silicón que se le subió a los pulmones y a la cabeza. Estuvo 15 días en coma en el HUV, 13 días en el psiquiátrico y se volvió a meter silicón. A otra se le reventó el glúteo y le quedó como una manzana cuando la ruñen. Unas se meten galones de aceite de cocina, uno dice: ‘Tan bruta esta loca’ y las tetas son impresionantes y uno las toca y son súper blanditas.
Eso es abusar de la suerte. Tienen cuerpo de caballo, que sé yo. Yo también metía silicón. Estaba cansada de ver y me arriesgué. Le puse a una amiga. A los 27 días murió. Estuve escondida porque los hermanos me iban a matar. Quedé castigada para nunca más meter silicona ni meterme. Pienso operarme, porque quiero verme divina, lógico, pero estoy esperando la persona indicada”.
‘Yury’, travesti de la Sexta. Nombre cambiado a petición de la fuente.
“Estuve de psiquiatra para aceptar esa otra que no soy yo”
“Un día una esteticista llegó a mi casa, confié en ella porque era la prima hermana de mi marido, la había visto una vez en 18 años de casada, pero sabía que es muy conocida desde hace 20 años en Pereira, que tiene consultorio en Medellín, en Miami y en Bogotá y dice que estudió en Suiza y en Francia.
Me dijo: ‘Tengo un método nuevo, me dieron la franquicia francesa’. Y como en Cali estaba empezando a practicar, me pidió que la relacionara con amigos míos, para hacerles ‘esa maravilla’: ‘Cirugía sin bisturí’. Me propuso hacerme el procedimiento. ¡Noo! en mi vida me he puesto un botox, le dije.
Insistió: ‘No, esto es una cosa muy sencilla. La reina Noor viajó en un avión desde Jordania, yo la atendí en España y quedó divina, (Hoy no sé si eso fue mentira o verdad) y yo te quito esas paticas de gallina, las ojeritas, la cara la tenés muy flaca y te levanto la piel’ (tenía 52 años). Le dije: ‘No, que susto’. ‘No, si eso no lo vas a sentir, eso es en el hotel, te lo hago ambulatorio, son unas inyeccioncitas’. No me cobró nada, porque ella quería que fuera su publicidad viviente.
Victoria García Buitrago se llama la ‘especialista’. Trabaja en Bogotá. Tiene un centro de estética llamado Cirugía sin Bisturí, donde ofrece ‘ojos, nariz, puchecas, nalgas, pantorrillas, siluetas, lo que uno quiera, sin bisturí, lo último en guaracha’. A mí me trató de cuadrar la barbilla larga y me formó una papada, mi cara que era delgada ahora es redonda, tengo los cachetes hinchados, en los párpados inferiores salieron dos cordones que unos días se ponen amarillos, otros rojos y otros más anchos. El ojo derecho me quedó caído y los párpados abotagados (el líquido que infiltró hacia la cuenca del ojo se fue por el lagrimal hacia arriba).
Cuando le dije que no me parecía normal la reacción, dijo: ‘tranquila, eso se desincha, se va absorbiendo’, después que ‘era una alergia’. Una reacción alérgica no se prolonga dos años. Le pedí que les dijera a los cirujanos plásticos que consulté y a mi dermatólogo qué producto tenía en mi cara y se negó a hacerlo, puse dos tutelas, ambas me las negaron. Este año la Corte Constitucional las revocó. Al fin dijo que se trataba de ácido hialurónico. En marzo pasado puse una demanda, pues los cirujanos me dicen que si eso fuera no se habría encapsulado, a menos de que fuera de mala calidad, contrabandeado, diluido en agua, un mal producto.
Todas mis amigas cuando vieron el cambio físico eran aterradas. Más al decirles que me había enterado que ningún esteticista puede inyectar ni usar métodos invasivos. Todas me dicen: ‘Cómo así, si todas nos lo hacemos donde esteticistas’.
Llevo dos años soportando que me digan: ‘Auxilio, qué te pasó’, ‘Estás desfigurada’. Hasta de psiquiatra estuve para aceptar esa otra que no soy yo. Por eso les aconsejo: ojo a quien le ponen su cara.
Marta Tobón, caleña. Nota: El País trató de contactar a la esteticista, pero, hace un mes está en el exterior.
Dato clave
Se calcula que entre un 50% y un 60% de las cirugías plásticas en Cali son practicadas a pacientes de otro país.
En pocas palabras
“Las infecciones que deja una mala práctica son tan severas, que aunque uno retire mucha piel, queda la cicatriz".
Alfonso riascos, Cirujano plástico de C.M. Imbanaco.
"Pacientes con cirugías mal hechas son los más rechazados; nadie quiere poner su firma en un error ajeno".
Jaime roberto Arias, programa de Cirugía Estética del HUV.
"Hacerse una cirugía plástica no es ir a un salón de belleza, requiere actuar con sentido común”
josé A. Caicedo, programa de Cirugía Estética HUV.
Cifras
201 instituciones tienen habilitados los servicios de cirugía plástica y estética en el Valle, según la Gobernación.
3 de cada diez pacientes consultan por una cirugía mal practicada.
9 de cada diez que van a cirugía reconstructiva quedan con secuelas irreversibles.
364 centros de estética hay en Cali, la Secretaría de Salud Departamental aplica este año controles de bioseguridad.
1.200 personas de esos lugares son entrenadas en bioseguridad.
1 clínica de cirugía plástica hay en Cali por cada 50.000 habitantes, en Bogotá hay una por cada 115.000.
“Lo barato me salió caro”
“Me practiqué una cirugía de nariz en una clínica ubicada al sur de Cali. El lugar tenía buen aspecto, pero no precisamente de clínica. Acudí allí porque era más barato que en otras partes. Lo barato me salió caro. El único examen que me pidieron fue de sangre.
Aparte de que quedó mal hecha, casi me muero en el quirófano.
Sin yo haber despertado aún, el anestesiólogo se fue. Las cosas se complicaron y él, que era quien debía estar pendiente, ya no estaba.
Por si fuera poco, la nariz me quedó mal estéticamente y con un mal olor por un injerto que me pusieron.
No denuncié. Pero me quedó la secuela de un mal olor constante en la nariz. Y tuve que volverme a realizar la cirugía con otro médico”.
“Me quedó el mentón torcido”
“Vivo en Estados Unidos, pero en el 2000 un cirujano de Cali, en una clínica reconocida, me implantó silicona en el mentón. Parece que era tan grande el implante que se fue torciendo hacia un lado.
Finalmente, el mentón se ve más protuberante de un lado que del otro. Al parecer o el implante era demasiado grande o el médico me lo puso torcido. Antes de la cirugía, el médico me pidió todos los exámenes y me dio las recomendaciones. Sin embargo, tengo mi mentón torcido. No denuncie, porque cuando le pregunté al médico me dijo que era una hinchazón. Pero ya pasaron ocho años y nunca se me desinchó”.
“Quería unos glúteos bonitos y los perdió”
“Una modelo de ropa interior, que a sus 23 años tenía sus glúteos normales, se hizo poner silicona o biopolímero, ella ni siquiera sabe bien qué fue lo que le pusieron. Y como le quedaron bonitas, a los 4 ó 5 años se hizo poner otra cosa.
A los 8 ó 10 días empezó un cuadro inflamatorio con fiebre, reacción inflamatoria generalizada, enrojecimiento de los glúteos.
Ella, como muchas pacientes que llegan con estos problemas al Hospital Departamental, negaba que se hubiera sometido a un procedimiento estético. Les da como temor de reconocer que se colocaron cosas en sitios no apropiados y con gente no idónea.
Finalmente, se le hizo un procedimiento en el servicio de Cirugía Plástica. Hubo que sacarle un injerto de piel, pero las secuelas cicatrizales son graves: cicatrices en los glúteos y en los muslos y quedó sin la piel del glúteo.
Lamentablemente, el tejido cura, pero la piel no queda de la misma calidad. No es suave al tacto, más bien es áspera y el aspecto es grotesco.
Para una niña de 23 años cuyo objetivo era tener unos glúteos bonitos, quedar sin estos y, además, con una cicatriz es estigmatizante. Ella fue afortunada al salvarse. Pudo haber muerto.
Al Hospital Departamental llegan tantas personas con diferentes complicaciones, desde las inherentes al acto médico en si, como embolismos pulmonares cuando se hacen lipoesculturas, infecciones de las heridas o complicaciones propias de cualquier acto quirúrgico. Eso sin contar que muchas otras han muerto en apartamentos donde se practican irresponsablemente esos procedimientos”.
*Testimonio de José Antonio Caicedo, programa de Cirugías Estéticas del HUV,
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yubelis / cali
fuy donde el doctor carlos alberto rios , le dije q queria levantamiento de cenos y con pocas sicatrces , y me dijo seria una pequena sicatiz de pezon ... (Ver Más)
mARIA / CALI
GRACIAS, QUISIERA SABER CUAL ES EL NOMBRE DEL MEDICO QUE NOMBRAN DE LA AVENIDA SEXTA?
jorge / cali
Todo lo que escriben es cierto pero como desafortunadamente en Colombia las leyes no se hacen cumpler. Uno ve todos los dias publicidad, de que se dictan cursos a todo ... (Ver Más)
Beto / Cali
Adriana(USA) pues si usted sufrio este atropello por una doctora de Imbanaco deberia decir su nombre publicamente, asi solo con descripcion solo genera confusion y panico, creando desconfianza hacia todos los ... (Ver Más)
CLARA GOMEZ / cali
asi como denuncian estan tipo de clinicas tamien deberian denunciar clinicas odontologicas donde no tienen licencia de funcionamiento no reunen requisitos pero asi y todo operan una de ellas se llama ... (Ver Más)
MARIA / cali colombia
Este tipo de informacion es la que todas las personas deben tener en cuenta a la hora de practicarse este tipo de cirugias, es una verguenza que por ahorrarse unos pesos ... (Ver Más)
zachary / medellin
debido a esto a mi me dio miedo y solamente fui a donde un cirujano certificado , y ya sabia que me iban ha hacer y supe todo gracias a una ... (Ver Más)
sandra / Panama
Aveces pensamos que si no tenemos unos senos grandes o unas nalgas bonitas. Estamos fuera de control. Esto es falso,para hacerse este tipo de cosas tenemos que tener primero amor a ... (Ver Más)
Democrata / Noruega
Que atrapen a todos esos delicuentes. Y A TODAS LAS MUJERES, SI QUEREMOS ESTAR BELLAS, SOLO NOS QUEDA ALGO POR HACER, COMER SANO, HACER DEPORTE, BAILAR Y TENER BUEN SENTIDO DEL ... (Ver Más)
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El Negrito del Batey / Cali/Colombia
Uno debe aceptarse como Dios lo envía a este mundo.Lo unico que uno debe aceptar es el conocimiento que eso no hincha el cerebro. Lo demás es innecesario. Hay que aprender ... (Ver Más)
Adriana / USA
Muhas gracias porque por fin se ocupan ustedes de este tema. No solamente se arriesgan las personas que van donde medicos no reconocidos. Hace poco tuve una cirugia donde una muy ... (Ver Más)
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HACE 20 DIAS VIAJO UNA AMIGA CALEÑA DESDE ESPAÑA A CALI A REALIZARCE UNA LIPOESCULTURA CON UNA MEDICA DE CORPOS & ROSTROS Y LLEVA 15 DIAS EN COMA ,SE ... (Ver Más)
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