En la vasta y deliciosa tradición culinaria, cortar el queso puede parecer una tarea sencilla, pero los conocedores saben que este acto aparentemente trivial lleva consigo un arte sutil y reglas no escritas. ¿Cuál es la forma correcta de cortar el queso? La respuesta a esta pregunta puede diferir según el tipo de queso y el contexto gastronómico.
En el mundo del queso, cada variedad tiene su propia personalidad y requiere un enfoque distinto. El queso blando, como el brie o el camembert, se presta a ser cortado en porciones triangulares, siguiendo la línea central. Este método preserva la textura cremosa en el interior y la corteza exterior, permitiendo a los comensales disfrutar de una experiencia equilibrada.
Para quesos duros, como el parmesano o el cheddar añejo, se recomienda utilizar un cuchillo especializado, como un cortador de queso con hoja afilada. Cortar estos quesos en trozos pequeños o en lascas finas resalta sus sabores intensos y evita que se deshagan.
El queso azul, con su distintivo moho, se enfrenta a un tratamiento diferente. Al cortarlo en cuñas, se garantiza que cada porción contenga la cantidad justa de vetas azules, ofreciendo a los comensales una experiencia gustativa completa.
Además de considerar el tipo de queso, el momento y la presentación también juegan un papel crucial. En eventos formales, es preferible presentar el queso ya cortado en porciones manejables, evitando que los invitados se vean en la encrucijada de cortar un queso difícil de manejar.
El orden de corte también tiene su importancia. En una tabla de quesos, se suele empezar por los más suaves y delicados, avanzando hacia los más fuertes. Esta progresión permite a los paladares adaptarse gradualmente y apreciar plenamente la complejidad de cada variedad.
En última instancia, cortar el queso se convierte en un acto de respeto hacia este alimento venerado en todo el mundo. La forma en que se corta no solo influye en la presentación visual, sino que también impacta en la experiencia gustativa de quienes tienen el privilegio de disfrutarlo. En el mundo gastronómico, el arte de cortar queso es un ritual que eleva la simple acción a un nivel de maestría que los verdaderos amantes del queso aprenden a apreciar.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.