En un escenario que parece salido de una novela gótica, las imponentes mansiones que alguna vez prometieron ser el epítome de la alta sociedad ahora yacen desoladas, hogar de hatos de ganado y exploradores aventureros.

En las colinas de Shenyang, a unos 400 kilómetros al noreste de Pekín, una ambiciosa urbanización diseñada para ser un enclave de opulencia languidece en ruinas, víctima de un proyecto que se desvaneció en el aire, según AFP.

Concebido por Greenland Group, un prominente desarrollador inmobiliario de Shanghái, el proyecto se levantó en 2010, pero en tan solo dos años sufrió un abrupto cese de construcción.

La industria de bienes raíces de China creció a la velocidad del rayo desde finales de los 90 y fue un componente importante de la expansión económica acelerada del país. Pero con la desaceleración del crecimiento y el aumento de las deudas, las autoridades cortaron el acceso a préstamos fáciles en 2020, golpeando al sector y provocando una caída récord el año pasado. (Photo by Jade GAO / AFP) / TO GO WITH China-economy-housing, PHOTOESSAY | Foto: AFP or licensors

Ahora, lo que alguna vez fueron promesas de grandiosas residencias palaciegas para la élite, se han convertido en estructuras inacabadas que se asemejan a un laberinto arquitectónico.

Las mansiones abandonadas, alineadas en ominosas hileras, brindan un espectáculo tanto surrealista como triste. En un giro irónico, los agricultores locales han comenzado a arar la tierra entre estos vestigios decadentes, preparando el terreno para futuros cultivos. Los garajes de las mansiones, ahora desolados, resguardan montones de heno, mientras que las modestas vallas delimitan los rebaños de vacas en lo que alguna vez fueron jardines ornamentales.

Las razones detrás del fracaso de esta urbanización siguen siendo un misterio. Aunque las teorías locales apuntan a la corrupción oficial y la intervención del gobierno para frenar urbanizaciones descontroladas, la verdad permanece enterrada. Aun así, si el proyecto hubiera llegado a su fin, habría dado lugar a una exclusiva comunidad para la élite de Pekín.

La foto tomada el 31 de marzo de 2023 muestra una bandera francesa en un edificio de ventas de viviendas abandonado en un suburbio de Shenyang, en la provincia nororiental china de Liaoning. (Photo by Jade GAO / AFP) / TO GO WITH China-economy-housing, PHOTOESSAY | Foto: AFP or licensors

“Francamente, fue por la corrupción”, dice a AFP un granjero llamado Guo, mientras cava en busca de hierbas comestibles bajo una valla metálica de 10 metros de altura que protege la urbanización de una carretera cercana.

“Cortaron la financiación y tomaron medidas contra las promociones inacabadas, con lo que esta quedó sin terminar”, explica el hombre de 45 años, rodeado de otros vecinos que cargan cubos de agua desde el lago artificial del complejo. AFP contactó con la oficina regional de Greenland Group. La persona que atendió el teléfono aseguró que pasaría la petición a un superior, pero no hubo más respuesta.

Desde su llegada al poder en 2012, el presidente chino, Xi Jinping, lanzó una campaña contra la corrupción dentro del Partido Comunista y alentó cierto rechazo social a la acumulación de riqueza.

“Estas casas se habrían vendido por millones, pero los ricos no han comprado ni una de ellas”, dice Guo. “No fueron construidas para la gente ordinaria”.

El ganado deambula entre las estructuras de hormigón de las mansiones a medio terminar en el noreste de China, algunos de los únicos ocupantes de un complejo de lujo cuyas terrazas en ruinas y arcos cubiertos de maleza son símbolos crudos de un mercado inmobiliario paralizado por su propio exceso. (Photo by Jade GAO / AFP) / TO GO WITH China-economy-housing, PHOTOESSAY | Foto: AFP or licensors

Mansiones fantasmas

En un vestigio visual de lo que pudo haber sido, se encuentra una maqueta de la urbanización completa, donde 260 villas se proyectaban en un esplendor ya reclamado por la naturaleza.

Este no es un fenómeno único en China, donde ciudades fantasmas y viviendas desocupadas son cada vez más comunes. Décadas de crecimiento impulsado por la industria inmobiliaria dieron lugar a un exceso de oferta que no puede ser sostenido por la demanda actual. Ejemplos como Thames Town, un suburbio cerca de Shanghái diseñado para imitar la estética londinense, ahora languidecen en el vacío.

Estas ruinas modernas también encuentran eco en Japón, donde la despoblación y la migración hacia las grandes ciudades han dejado pueblos fantasmas y mansiones abandonadas. Mientras Japón enfrenta desafíos similares, el eco de los proyectos inmobiliarios utópicos y las aspiraciones truncadas resuenan en ambos países, evocando un futuro que se desvaneció antes de materializarse.

Nota con información de AFP*