El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, estuvo presente en el aeropuerto Marcos A. Gelabert de Albrook, en Panamá, para supervisar la repatriación de 43 migrantes colombianos, en un vuelo que despegó este lunes con destino a Bogotá. Esta acción ocurre en un contexto de tensión con el gobierno colombiano, que ha pedido la suspensión de estos vuelos.
El contexto de la repatriación
De los 43 colombianos a bordo del vuelo, 36 fueron deportados y siete expulsados por su vinculación con delitos graves como trata de personas, agresión sexual, narcotráfico y evasión de controles fronterizos. La decisión de repatriar a estos migrantes forma parte de un acuerdo entre Estados Unidos y Panamá para contener los flujos migratorios a través del Darién, una de las rutas más peligrosas para los migrantes que buscan llegar a Norteamérica.
Se conoció que los 7 expulsados, quienes están relacionados con delitos, sí vienen esposados.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, había solicitado el 31 de enero la suspensión de estos vuelos, argumentando que la medida no soluciona el problema de la migración y afecta los derechos de los connacionales. Sin embargo, la administración de Donald Trump ha defendido la política de deportaciones como una estrategia fundamental en su agenda migratoria.
Marco Rubio y su postura en la región
Rubio, quien asumió el cargo de secretario de Estado el pasado 21 de enero, eligió a Panamá como la primera parada de su gira por Latinoamérica y el Caribe. Su presencia en el aeropuerto durante la deportación simboliza el respaldo de la Casa Blanca a las medidas migratorias más estrictas y refuerza su intención de expandir estos vuelos a otras nacionalidades.
La visita de Rubio también ocurre en un momento en que las relaciones entre Estados Unidos y Panamá se encuentran tensas debido a la creciente influencia china en la administración del Canal de Panamá. Trump ha insinuado la posibilidad de que Estados Unidos recupere el control del Canal como respuesta a esta situación, una postura que ha generado preocupación en la región.
Reacciones y consecuencias
Desde Colombia, la cancillería ha reiterado su descontento con la política migratoria de Washington y ha solicitado mayores canales de cooperación para abordar la situación de los migrantes de manera más integral. Mientras tanto, en Panamá, el gobierno de José Raúl Mulino ha reafirmado su compromiso con Estados Unidos para controlar el flujo migratorio a través del Darién, una ruta que se ha convertido en un desafío clave para la seguridad regional.
El impacto de estas medidas y la posición de Rubio en la diplomacia latinoamericana seguirán marcando el debate en los próximos meses, especialmente a medida que se implementen nuevas estrategias para frenar la migración irregular.